El día que me cabree...


¡Uy el día que eso suceda!

Creo que a veces soy demasiado ingenua y, tarde o temprano, esa ingenuidad tenía que pasarme factura. Por ejemplo, cuando me matriculé en Psicología yo, tonta de mí, pensaba que íbamos a dar Psicología; es decir: comportamiento humano, psicopatías, procesos atencionales... ¿y qué me estoy encontrando? Física, física por doquier.
Cabe destacar que a mí la física me importa, hablando en plata, una putísima mierda. Mi plan no es dedicarme el día de mañana a estudiar cómo percibe una persona porque, destaco de nuevo - hablando en plata también - me importa una putísima mierda. Así como mi plan tampoco es comprobar ni cómo oye ni qué pasaría si le quitara un hemisferio a una rata porque, vuelvo a recalcar: La putísima mierda que me importa eso es de dimensiones legendarias.

Sin embargo, en mi facultad, eso se lo toman muy a pecho. No puedes ser un gran psicólogo si no sabes cuál es la forma de caminar de cada mono o con qué fenómeno físico equiparamos la percepción de la luz. Pues, señores, ya podían haberme avisado antes porque si lo llego a saber me había metido a Criminología a la velocidad del rayo y me había estudiado con gusto los mamotretos de Derecho Civil que seguro que hubiera vivido mucho mejor - y es que pienso matar de un "VAMOS HOMBRE" al oído al listo que me diga que en ciencias y en letras se trabaja igual. También le puedo matar metiéndole todas mis prácticas por el orificio derecho de la nariz. Que no me tienten. -

Sí, de acuerdo organizadores del plan de estudios, salta a la vista que falta personal de investigación y que se necesita como el comer; pero, con toda la educación, os podéis meter al personal de investigación por el culo y dejar de agobiarme con fenómenos físicos, animales y niños; que ya no sé ni lo que estudio.

Pero no todo mi cabreo de hoy va dirigido hacia los fenómenos físicos, sino que también me gustaría despotricar contra esos profesores que te cuelgan los apuntes en internet sin posibilidad de que tú copies y pegues dichos contenidos en un documento Word. Mi estado se resume en tres palabras "pero qué coño" seguidas de una serie de improperios hacia el profesor, sus ancestros y ese ente inventado por el Catolicismo al que se suele llamar dios - ahí, en minúscula, con rebeldía -, porque es para enmarcarlo. Lo mejor de todo es que los contenidos están enmarcados en un fondo azul, por si tenías alguna tonta idea de imprimirlo sin tener que empeñar un riñón en el intento. Creo que voy a coger un par de antorchas y voy a hacerle una visita a este ser majo y entrañable que, comúnmente, se denomina profesor.

Con lo bien que estaría yo siendo una ni-ni, coño.

PD: La cantidad de palabrotas empleadas correlaciona positivamente con los niveles de enfado.

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Opiniones y un largo etc.

A mí me importa lo que los demás puedan pensar de mí - vaya frase más redundante - y, al resto del mundo, también le preocupa. Creo fervientemente que aquel que proclama a los cuatro vientos que nunca le ha preocupado lo que puedan  opinar de él, miente descaradamente; o quizá intenta protegerse.  


Siempre hay gente frente a la que preocupa causar una buena impresión. No ante todo el mundo, eso se entiende por descontado; ya que dicha actitud constituiría un problema. Por ejemplo, no es lo mismo que tu madre te diga que "no te reconoce" a que te lo diga una persona a la que has conocido un par de días antes. 
Hay multitud de factores que hacen que valoremos más unos juicios que otros; como la relación que se mantenga con esa persona, el cariño - uni o bidireccional - que le profesemos o la opinión que nosotros mismos poseamos sobre ella. 

Las opiniones de los demás, respecto a nosotros, nos inquietan. Algunas nos gustan, sobre todo las positivas, nos encantan las alabanzas. Si a nadie le importase lo que los demás opinaran sobre sus acciones o pensamientos, no valoraríamos los elogios o las críticas tanto como lo hacemos. Sobre estas últimas, cabría diferenciar nuestras reacciones ante las mismas dependiendo de si son constructivas, destructivas... ¡Uf! Demasiado trabajo. 

Pero, por encima de todo, también nos gusta elaborar nuestros propios juicios. Estamos constantemente analizando, catalogando, observando y apuntando adjetivos para pintar la imagen de una persona y determinar, tras analizar nuestro dibujo, si dicha persona nos conviene o, por el contrario, nos valdría más coger una goma y borrar cualquier trazo. 

Según he aprendido este año, elaborar una imagen relativamente estable de los otros nos da seguridad, nos enseña a qué podemos atenernos. Pero nadie comenta nada sobre la "bidireccionalidad" que esto implica y es que, al igual que nosotros nos consideramos retratistas de personalidades, nosotros también podemos ser encasillados, dibujados y, en algunos casos, borrados. 


P.D: Qué reflexiva me he levantado esta mañana. Un olé por mí. 
P.D. 2: Yo también hecho de menos un párrafo final sobre los beneficios de la tinta indeleble. Falta de inspiración. 

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Somebody that I used to know.

Me parece mentira que ahora sólo seas la sombra de la persona que eras hace no tanto tiempo. Que te hayas perdido así, que te hayas sumido tanto en satisfacer tus propios deseos y dejes totalmente de lado a aquellos que, según dices, son tus amigos.

El egoísmo es bueno, siempre que se lleve a cabo en cierta medida, pero tú has rebasado todas las medidas posibles; de hecho, se me caería la cara de vergüenza si estuviera en tus zapatos... pero tú no te das cuenta, o no quieres reconocerlo, o quizá no te importa lo más mínimo.

Y así pasa lo que pasa, que, decepción tras decepción, vas a acabar labrándote tu soledad y, mientras, los demás veremos, impotentes y cansados de la persona en la que te has convertido, cómo haces lo posible para estrellarte.

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El fracaso.

El fracaso duele y nos derrumba, pero la verdadera victoria es aceptarlo, levantarse y seguir adelante.

Eso sí, nadie ha dicho cuándo.

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Lo dicho.

Ocurre algo muy gracioso cuando una persona se frustra. O quizá no sea tan gracioso, quién sabe.

Cuando una persona es presa de la frustración, tiende a tratar mal a todo el que tiene a su alrededor y lo hace de modo inconsciente la mayor parte del tiempo. La persona frustrada, en sí misma, no es mala, sólo quiere estar sola y sentir cómo ha fracasado en la más absoluta soledad.¿Por qué todo el mundo se empeña en decirle lo contrario, que puede conseguirlo? ¿No ven que molesta?

Además, compartir que uno se siente fracasado no es nada fácil. De hecho, pocos oirán afirmar a sus conocidos o amigos con total rotundidad: "Eh, que quedamos mañana a las seis. ¡Ah, bueno! Y que me siento totalmente fracasado y frustrado, quizá por eso me líe a darte gritos, pero no te lo tomes a mal ¿Eh?" así que normalmente no sabemos por qué la otra persona se comporta de forma extraña; solamente somos conscientes de que queremos asestarle una buena bofetada en plena cara para que deje de decir tonterías.

A mi modo de ver, la frustración es la forma más sublime de enfadarse con uno mismo; es como cuando te enfadas con la persona que te gusta porque no esté bebiendo los vientos por ti: Sabes que no tienes derecho a ofenderte porque los sentimientos no se manejan, pero, aún así, te cabreas. Lo mismo pasa cuando uno se enfada consigo mismo: Puedes estar haciéndolo todo lo mejor que puedes, pero aún así se siente un completo inútil.

Y, entonces, todo empieza a perder su sentido.


Lo dicho, que el año que viene me cambio.

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En el momento en que reparas en que cada mañana tienes que animarte cada vez con más fervor para levantarte de la cama y enfrentarte al mundo un día más, en ese momento, es cuando sabes que tienes un problema.

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Incoherencias.

Vamos a callarnos y a escuchar el silencio. 
Vamos a poner en orden nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, sus pensamientos, sus sentimientos y todos nuestros miedos. 
Se acabó pensar por un tiempo, aunque sea pequeño. No importa si son dos segundos, dos años o dos milenios; pero paremos. 
Y cerremos los ojos. ¡Sí, cerremos los ojos también! Dejemos de mirar, porque no hay nada que merezca la pena ver.
Faltan los oídos ¡Tapémonos los oídos! Finjamos que no hablan, que no les escuchamos, que sus palabras no nos hacen daño. 
Y gritemos. Gritemos alto, fuerte, que sepan que estamos ahí. Pero esta vez gritemos sin verlos, sin escucharlos, sin tenerlos en cuenta. Hagámonos oír por encima de ellos, que sepan que existimos, que no nos rendimos. NO nos rendimos.

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- Si pudieras ser inmune a algo... ¿Qué elegirías?
- Sin duda, ser inmune a los sentimientos.

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Hay veces que la suerte no te acompaña y uno puede sentir que todo se vuelve un poco cuesta arriba; pero tomarse las cosas con humor, filosofía y cierta positividad, conllevan que lo que parece del todo negro pueda ser gris.

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¡Manazas!

He actualizado la interfaz de Blogger tal y como me recomendaba esto y ¡HORROR! ahora no sé dónde está cada cosa. Eso sí, esto tiene un parecido a Twitter/Facebook/Red social que da bastante miedo; más que nada porque ya puedo añadirle a mis entradas algo tan interesante como mi ubicación. Y programar, que tampoco sé lo que es, pero lo voy a investigar.

Al margen de eso, ya estamos a cinco de septiembre; lo que significa que, en una semana, se acabó lo que se daba. Como la curiosidad me ha secuestrado y no tengo nada mejor que hacer hasta dentro de una hora más o menos - si la pereza no es más poderosa y me hace faltar a la clase a la que me he comprometido a ir - me he propuesto mirar el programa de mis asignaturas. Lo primero y principal es que todas, excepto una, son de asistencia voluntaria - vamos, he hecho una libre interpretación de "no obligatoria" que, en el lenguaje de los humanos, suele querer decir "no es obligatoria, pero es recomendable"; lo que significa ¡Ven! - y todas tienen una bibliografía recomendada/libros de texto de más de página y media así tirando al alza. Esto últmo hace que las ganas que tenía de empezar se hayan evaporado a la velocidad de la luz.

¡Qué malo es el aburrimiento!


Con mi profesor de latín que, gracias a Esperanza, está en la calle.

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20/32 (Si mis cálculos no fallan)

1. Sonreír, al menos, una vez al día. Ya sé que puede parecer una tontería, pero hay veces que ni siquiera apetece estar alegre. Eso se ha acabado este año.
2. Apagar totalmente el ordenador durante los días de diario. O, como mucho, encenderlo diez minutos al día. Ni uno más.
3. Cambiar la frase: "Soy una inútil, no valgo para esto" por "A mí una asignatura no me puede. Faltaría más"
4. No comerme la cabeza por cosas extrañas
5. Ir a la biblioteca los viernes aunque luego acabe con ganas de quemar el edificio. 
6. Adelgazar
7. Comprar una sudadera de chico.
8. Empezar a escribir algo los días de estrés. Un diario en papel, por ejemplo
9. Actualizar el blog y que éste no se quede muerto
10. Salir siempre que pueda y no hablar NADA del instituto cuando esté en la calle con mis amigos
11. Cumplir el diez
12. Cada día será reglamentario tener diez minutos para mí misma aislada del mundo. Nada de pensar, prohibido.
13. Cambiar mi expresión facial cuando voy por la calle. Nada de parecer un indio cabreado ni el Joker, aunque sean las ocho de la mañana
14. Echar la beca para ir al extranjero en agosto
15. Apuntar todas las veces que un profesor diga la palabra "Selectividad" para luego reírme en cuanto se acaben los exámenes
16. Abandonar el vicio de comprar chucherías para las épocas de exámenes. (Come fruta, es más sano)
17. No abandones el gimnasio, que nos conocemos
18. Leer muchísimo durante este año. Ayuda a despejar la cabeza y a aprender expresiones, vocabulario y ortografía. Todo en uno. Apúntatelo bien
19. Empezar a leer libros sobre Psicología. (Ya está bien de no informarte a fondo sobre la carrera que quieres hacer, vaga)
20. Llevar todos los apuntes a limpio y al día. Nada de esperar al viernes para pasarlos. O, bueno, habrá semanas que sí debas esperar ¡Pero no te acostumbres!
21. Ir a la Universidad allá por comienzos del 2011 para informarme de todo lo referente a Psicología.
22. Ir a aula este año y no pasar por el stand de la Complutense. (No vuelvas a decepcionarte gratuitamente)
23. Fuera de lo académico: SALIR ESTA NOCHEVIEJA. Parece un poco desesperado, pero la familia a veces agobia bastante
24. Reclutar gente para el propósito 23.
25. Dejar los malos hábitos y sitios varios de Internet que no te conducen a nada
26. Dormir más
27. Hacer más ejercicio
28. Tener más paciencia con la gente
29. Insultar menos e ignorar más
30. No agobiarse siempre que se pueda evitar
31. No ir a clase hecha una pintas.
32. Cumplir toda esta lista y, si cabe, añadirle cosas

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Se7en

Ayer vi, por fin, la película "Se7en". En un princpio pensé que iba a resultar la típica película insulsa de asesinatos cuyo "malo" sería un loco al que atraparían al final en una encarnizada lucha donde el bien aplastaría al mal - como en casi toda película americana - haciendo ver que la bondad se une a la inteligencia y la maldad a los impulsos. Pero, al contrario, me dejó un mal sabor de boca.
La verdad es que la película es sí no me pareció una obra maestra, no malinterpretemos; hay situaciones que son un tanto predecibles y parte de las últimas escenas no me resultaron extremadamente memorables, todo hay que decirlo.
Sin embargo, lo destacable de ella es que posee una moraleja extraña; la cual, aviso, voy a poner a continuación (Y aviso por el simple hecho de que esa moraleja puede resultar un pequeño spoiler): "El mal gana". O, mejor dicho "¿Es que nadie se da cuenta de que el malo gana?".

Obviamente, esta moraleja no es nueva. En las películas y en la vida real, el bueno - que nunca es bueno al 100% - siempre está sometido a la voluntad del despiadado, que suele ser más frío e inteligente en la mayoría de las ocasiones.
En los largometrajes, aunque no lo parezca, el asesino siempre gana. Sí, al espectador puede parecerle de cuento de hadas que el criminal en cuestión vaya a la cárcel e incluso puede disfrutar imaginándose que sufrirá una serie inimaginable de penurias que le harán recurrir al suicidio... pero, de todos modos, él ha ganado ¿O acaso no ha hecho lo que quería - es decir, matar - desde un principio? Le habrán capturado, pero él antes ha disfrutado y eso, finalmente, es lo que queda.
En la vida real ocurre lo mismo. Puedes pasarte la vida intentando luchar contra lo injusto o dando lecciones al "tirano", pero el tirano siempre seguirá siendo malvado y lo injusto tampoco sufrirá ningún cambio. Lo realmente difícil es no dejarse tiranizar o desviarse hacia el lado de la injusticia, no ser sentimental ni frío en exceso y tener los términos de "bien" y "mal" realmente claros. Bien y mal no son blanco o negro, como todo en esta vida, dependen del contexto. Mentir - se supone - está mal; pero, en ocasiones, una mentira puede hacer mucho bien a una persona. Conseguir lo que uno se propone está bien, pero ese deseo se transforma en algo oscuro cuando pisas a los demás por lograrlo; y así, un largo etc.

Lo peor de los malos o del "mal", ese término tan temible, es cuando corrompe al "bien" o a los buenos; porque, queridos amigos, el bueno siempre puede corromperse y el malo, queramos o no, nunca cambia.
Es en este punto donde vuelvo al argumento de la película que da nombre a esta entrada un tanto insulsa.
El mal sabor de boca que deja "Se7en" aparece cuando ves que el bueno se corrompe a favor del mal y acaba la obra del asesino, aunque ése no fuese su propósito. Y es que, en un duelo interno, la bondad normalmente tiene las de perder.
No obstante, a nadie le gusta darse cuenta de ello, así que no pude evitar sentir una especie de decepción con el personaje encarnado por Brad Pitt, quien demostró ser un humano que cayó rendido ante la inteligencia de un tirano.

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Un pequeño paso.

Ya soy, casi oficialmente, universitaria. El día 26, en cuanto haga la matrícula, ese casi desaparecerá y me convertiré en una universitaria en toda regla.

Así que... ya está. Así termina, oficialmente, este año. He entrado en la universidad. Aún no me lo creo. Y más que haya entrado a la universidad que yo quería. Sí, de acuerdo, con un 11,331/13,306 no me iba a quedar fuera de ningún modo; pero, aun así, necesitaba verlo confirmado. 

Ahora ya sí que estoy oficialmente de vacaciones, tanto física como mentalmente y puedo dedicarme a darle vida a algo que, aunque me parece ridículo cada vez que escribo una palabra más, no dejo de vivir en mi cabeza. No, no estoy esquizofrénica.

Con la UAM.

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Ideas

Si hay algo que odio del verano es que pasa demasiado despacio aunque, claro, eso depende del punto de vista de cada uno. Para la persona que abandona Madrid durante un mes o dos, el verano pasa rápido - sobre todo, si uno de esos meses es agosto - pero, para quien se queda, es algo así como una tortura.

Creo que, en septiembre, me odiaré a mí misma por haber escrito lo siguiente, pero necesito la rutina. La rutina es algo que me mantiene viva y, por encima de todo, ociosa. Me hace sentirme útil y tremendamente ocupada, por lo que me siento más presionada y encuentro tiempo para hacer muchas más cosas; pero nunca demasiadas como me pasa estos días. Me aburro de no hacer nada, pero a la vez tengo miles de cosas que hacer. Y ahí está el problema. Tengo muchos días, total ¿Para qué agobiarme ahora? Resultado: Desorden, desorden everywhere.

Pero lo peor sucede cuando me vienen ideas disparatadas a la cabeza como: ¿Y por qué no intentar escribir algo? La verdad es que llevo un par de semanas dándole vueltas a una idea, pero esa idea y yo tenemos una relación amor/odio un tanto extraña. Por la mañana me parece fascinante, incluso creo - ilusa de mí - que mi capacidad de redacción no es tan mala y que podré darle forma con un poco de paciencia, tiempo y trabajo; pero por la tarde la cosa cambia. Por la tarde me parece una idea insulsa, demasiado vista y con pocas posibilidades de que alguien como yo sea capaz de darle forma.
Finalmente, todo queda abandonado en un cajón de mi cerebro y allí se queda, sin abrir; como otras muchas ideas que he tenido.

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Empieza la cuenta atrás.

Hoy, en unas horas, voy a poder ver cuáles han sido los resultados de este curso y, para mi sorpresa - bueno, y para sorpresa de los que me conozcan que saben cómo soy - no estoy realmente nerviosa. Sé que me "juego mi futuro" que quizá no entre a la universidad que quiero y que, en el peor de los casos, incluso tenga que estudiar fuera de Madrid; pero estoy tranquila y lo estoy porque estoy segura de una cosa y es de que he hecho todo lo que he podido y que, pase lo que pase, voy a conseguir entrar a la carrera que quiero. Lo que voy a decir ahora puede parecer un poco pedante en algún sentido; pero es que MEREZCO entrar a la carrera que quiero y eso es algo de lo que estoy completamente segura.

Este año no he dado el 100% de mí, he dado el 110% y me ha dejado tanto física como emocionalmente agotada, la verdad; así que, a la fuerza, tiene que haber merecido la pena. Eso sí, no quiero volver a estar así ni un año más; de hecho, ahora mismo me obligo a no estar así ni un año más. Porque no, porque no merece la pena tantísimo sacrificio y tanta amargura por algo que, con un poco más de paciencia, seguramente podía haber conseguido.
Sin embargo, aún ni siquiera me creo que esté oficialmente de vacaciones y que, finalmente, vaya a ser universitaria si todo va bien. Ee me hace raro e, incluso, creo que voy a echar un poco de menos el instituto el cual, aunque ahora me pareza increíble decirlo, tenía cierto encanto. Voy a pasar de ser Sara a ser un número y de que me den todo con más o menos facilidades a tener que buscarme la vida y presiento que va a ser duro; pero estoy preparada... o eso creo.

Además, reflexionando, me he dado cuenta de que lo he pasado fatal un año para estudiar lo que quiero, sí, pero a fin de cuentas me he esforzado al máximo con el objetivo de seguir pasándolo un poco "mal" por así decirlo. Va a haber asignaturas que voy a querer dejar y/u olvidar e incluso habrá otras de las que sólo me suene el nombre... pero, al igual que para lo anterior, estoy preparada para ello.

Por todo ello, he aquí lo que voy a tener que recordar estos cuatro, cinco, seis - ¡Nueve! - interminables años que, espero, comiencen a partir de septiembre. Si hace falta, lo recordaré todos los días antes de dejarme vencer por el "no puedo" constante que ha intentado sepultarme varias veces y al que casi he dejado ganar.

Quiero ser psicóloga el día de mañana. Y no lo quiero simplemente por capricho, sino porque quiero ser útil en esta sociedad y este es mi modo de servir de utilidad a los demás tal y como yo lo veo. Nuestros sentimientos y pensamientos manejan mucho nuestras vidas y, en muchas ocasiones, pueden hacérnoslo pasar verdaderamente mal. Otras veces el malestar no procede de nosotros, sino de los acontecimientos que se desarrollan en nuestro derredor y que no sabemos controlar y eso nos hace pensar que no valemos lo suficiente y que nunca podremos llegar a ser "iguales" a aquellos que nos critican. Por desgracia, yo no he dado con gente buena toda mi vida, de hecho, he dado con algunas personas bastante mediocres y, al igual que yo, cientos - ¡Miles! ¡Millones! Muajajajaja - de personas que, por culpa de ciertas circunstancias, no han logrado encontrar su lugar en el mundo.
Y, en definitiva, yo quiero estar ahí para ellos. Para ayudarles con sus pensamientos o sentimientos en la medida de lo posible y, además, para brindarles ciertas pautas que les permitan controlar un poco sus circustancias. Sé por experiencia que todos necesitamos a alguien que nos escuche y que nos ayude a salir adelante y yo quiero ser ese alguien para todos aquellos que lo necesiten al igual que lo he necesitado yo. Quiero ayudar a hacerle ver a la gente lo que vale y ayudarles a que se vean como las personas dueñas de sí mismas que realmente todos podemos ser al margen de todo aquello que intente hundirlos. Y, sobre todo, me encantaría ayudar especialmente a niños y adolescentes - sobre todo a estos últimos, que normalmente piensan que nadie, excepto sus amigos, se interesa por sus opiniones o sentimientos -  y sí, sé que puede sonar ridículo para muchos; pero es lo que yo llamo vocación.


22 de junio de 2011. Graznado por Sara a las 00:00

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Y me mosqueo.

Veo gente que tiene vida social activa y me mosqueo. Veo gente que no tiene que estudiar porque se lo sabe todo y me mosqueo. Veo gente que no ha tenido que dar temario nuevo hasta el último día y me mosqueo. Me miro al espejo y me mosqueo. Veo que hay gente que sale de fiesta y me mosqueo. Me proponen ir de fiesta y, ahora, me mosqueo porque tengo ganas de salir. Veo a gente contenta y me mosqueo. Oigo reírse a la gente y me mosqueo. Veo que no me da tiempo y me mosqueo. Veo que tengo tiempo pero estoy conectada porque mi cerebro no puede más y me mosqueo. Veo los apuntes de literatura, me doy cuenta de que no me sé nada y... ¡Sorpresa! me mosqueo. Recuerdo que hubo gente que me dijo que ellos no tuvieron que estudiar para la PAU y me mosqueo hasta límites insospechados. Veo la carpeta de apuntes en general y me mosqueo. Pienso en el profesor de lengua y en la de arte y me mosqueo aún más.

Balance: Muerdo.

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Intentar e intentar.

Y joderla y joderla.

No puedo más. Así de sencillo. No puedo y estoy hasta las narices. Estoy hasta las narices de que todo el mundo me diga que puedo, porque no es verdad. No quiero que nadie más me diga que "no tengo que estresarme" que "tengo que relajarme" o que "no me preocupe porque lo voy a hacer bien" porque estoy nerviosa, qué digo nerviosa, estoy histérica.

No quiero relajarme, no quiero que nadie me dé esperanzas, ni que tenga expectativas, ni que me anime ni que tan siquiera me hable y no, no quiero dejar de preocuparme porque, a día de hoy, uno de junio; me falta toda la literatura por estudiar. ¿Por qué? Porque nuestro profesor nos ha añadido hace DOS DÍAS temario nuevo a lo que teníamos estudiado - que sólo era hasta la generación del 27 - dado que, durante las clases, él sólo quería limitarse a dar el programa de Segundo porque, según sus palabras, "no era un preparador de Selectividad, sino un profesor de lengua de Segundo de Bachillerato".

Pero vamos a ver ¿Y a quién quieres preparar si no? Si los únicos que íbamos a todas tus clases somos los que vamos a Selectividad y ahora nos has puteado. Estoy hasta los - hablando en plata - huevos de la literatura española que ni siquiera entiendo. Una tarde de estudio perdida en volver a resumir una mierda de apuntes que ni siquiera comprendo aún leyéndolos unas veinte veces. ¿Quién me devuelve estas horas, eh? ¿Te lo vas a estudiar tú por mí ahora? ¿Me aseguras que no voy a perder esos tres puntazos del examen aunque tenga que estudiarlo todo mañana de prisa y corriendo y perder más clases de repaso? Y todo por favorecer a los mismos garrulos de siempre que nunca van a dar una mierda por abrir un libro.

Encima, ahora que tengo resumidos los apuntes, no puedo imprimirlos. ¿Por qué? Porque mi impresora ha fallecido. La vida es maravillosa. A ver mañana qué cojones me estudio.

Y luego, para más INRI, tengo todos los contextos de filosofía mal. TODOS. Así que es en plan de: Venga, vuelta a empezar. ¿Y qué mejor que darte cuenta de que tienes todo mal a cinco días de la PAU?

Así que, bueno, haciendo un balance única y exclusivamente positivo... esta semana ha sido una mierda. Ahora mismo estoy en un estado de negatividad extrema y de pasividad extraña. No quiero comer, no quiero dormir, no quiero estar despierta... sólo quiero seguir llorando, básicamente y, bueno, también quiero quemar cosas ¡Muchas cosas! Preferiblemente apuntes. Y, además, estoy en un estado de irritabilidad importante. No quiero que nadie me hable, no quiero que nadie me vuelva a proponer ir a la Complu este fin de semana a localizar nuestra facultad (¿Por qué cojones no ha pensado nadie en que la solución puede estar en madrugar más el lunes? Que alguno de vosotros no estudie un sábado o un domingo por la mañana me la pela, básicamente; yo sí lo hago porque yo no necesito un puto cinco, sino casi un 9; nota que, por cierto, ya me han avisado que va a subir. Así que no, este fin de semana no piso la calle. A ver si queda claro de una puta vez). Dejadme en paz.

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Sorpresas te da la vida.

Miércoles: Filosofía/Psicología. 
Jueves: Griego.
Viernes: Latín/Historia.

Lunes: Lengua/Arte (Trimestrales)
Martes: Historia/Filosofía (Trimestrales)

Jueves: Inglés (Global)


Lunes siguiente: Latín/Griego/Lengua (Globales)
Martes siguiente: Filosofía/Historia (Globales)

Miércoles siguiente: Arte (Global)

Se acabó. El instituto ha terminado, oficialmente. Por un lado estoy contenta porque este año ha sido horrible, estresante y me ha minado psicológicamente hablando. He llorado más que nunca y he intentado no desesperarme lo más posible... pero también me he reído mucho más que el año pasado, he conocido a gente estupenda y creo que, definitivamente, me he hecho... ¿Cómo decirlo? Mayor, quizá.

El resultado ha sido el siguiente:
Arte: 10 (MH)
Lengua: 10 (MH)
Historia: 10
Inglés: 10
Latín: 10 (MH)
Griego: 10 (MH)
Psicología: 10 (MH)
Filosofía: 10 (MH)


Media de Segundo: 10.
Media total de Bachillerato: 9'76.

Sé que no soy partidaria de colgar las notas en sitios públicos, porque no me gusta que me puedan tachar de creída o un tanto estúpida pero esto merece la pena ponerlo. Estoy muy orgullosa de estas calificaciones, de hecho, han sido las mejores notas de mi vida (Cómo se nota la ausencia de Educación Física) y, por encima de todo, las que más me han costado (incluso he tenido que huir hoy de una cucaracha que se había posicionado en mitad del instituto para poder ver mis propias notas)

Ahora sólo queda esperar. Esperar a la temida Selectividad. De momento, tengo un 5'856 asegurado de la nota; lo que significa que Psicología no es que esté mucho más cerca, es que es casi una realidad. Si a todo ello le sumamos que tanto Arte como Griego me ponderan  0'1 cada una, la realidad cada vez está más cercana. Eso me hace no tener tanto miedo y, sobre todo, tener más coraje. Voy a entrar a la carrera de mis sueños. Lo veo.

La verdad es que hoy no estoy para escribir mucho más. Estoy tan ridículamente emocionada que mi cabeza ha decidido desprenderse de la coherencia; pero prometo que mañana (o pasado, cuando amanezca tras la graduación) escribiré algo coherente y lleno de sentimientos sobre lo bueno de este año, que tampoco ha sido tan poco. No sé, creo que los buenos momentos sí merecen una gran entrada.

Mientras tanto, intentaré relajarme, no tropezarme mañana, no caerme mañana, rezar para que NO LLUEVA mañana y ensayar el discurso ciento tres veces en mi habitación, pero todo ello, después de pagar por fin las tasas para Selectividad por la mañana. Por fin.

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Vamos, vamos.

Miércoles: Filosofía/Psicología. 
Jueves: Griego.
Viernes: Latín/Historia.

Lunes: Lengua/Arte (Trimestrales)
Martes: Historia/Filosofía (Trimestrales)
Jueves: Inglés (Global)

Lunes siguiente: Latín/Griego/Lengua (Globales)
Martes siguiente: Filosofía/Historia (Globales)
Miércoles siguiente: Arte (Global)


Ya va quedando menos y, sinceramente, me alegro muchísimo de que ya haya pasado esta semana. Ha sido ligeramente horrible dado que, no sólo me puse enferma el miércoles y no pude ir a clase, sino que el examen de griego salió bastante bien exceptuando un fallo que el profesor me recriminó durante toda la hora de clase poniéndome en evidencia delante de mis compañeros. Simpático él.
Ahora queda la semana que viene, la dura, en la que me juego el todo por el todo. Son los exámenes trimestrales, sí, pero para mí tienen el valor de un examen final ya que, si los apruebo, a la semana siguiente sólo tendría que presentarme a Historia, Arte y, lamentablemente, Griego.

De momento, he aquí algunos resultados:
- Psicología: 9'5
- Griego: 8 (bajo)

¡ñjaajñdfkajdñfajfljd neadfgdineqewhw!

En definitiva, lo dicho en el título que, traducido al español significa que: Han comenzado las peores semanas de todo el curso.
Si antes no estaba con ánimo/ganas/tiempo para escribir, ahora esto es la mofa padre. No tengo tiempo ni para darme una ducha sin pensar: Vale, si me ducho ahora... ¿Cuánto tiempo estoy perdiendo de estudiar? Y es que, queridos amigos, una prueba a repasar Wittgenstein en la ducha y... y no. Yo creo que me lo sé, obviamente, pero hay un ligero problema y es que nuestro filósofo ha sufrido un maligno ataque de lumbago y ha tenido que cogerse la baja... cuando estamos casi acabando el curso. Hoy ha venido la sustituta. La sustituta parece más rancia que comerse un polo de madera. Yuju.


En fin, dejo aquí mi calendario de exámenes a lo Layu, para que muráis de envidia.
Miércoles: Filosofía/Psicología.
Jueves: Griego.
Viernes: Latín/Historia.

Lunes: Lengua/Arte (Trimestrales)
Martes: Historia/Filosofía (Trimestrales)
Jueves: Inglés (Global)

Lunes siguiente: Latín/Griego/Lengua (Globales)
Martes siguiente: Filosofía/Historia (Globales)
Miércoles siguiente: Arte (Global)

Espero que toooodos se me den mejor que el último que he hecho de inglés; porque vaya mierda de 8'2. Ea, que os cunda.

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